Egipto, ante el reto de que la crisis económica no derive en revuelta social

Egipto, ante el reto de que la crisis económica no derive en revuelta social

El malestar por la subida de los precios y por los bajos salarios en la cuarta potencia económica de África obliga al Gobierno a adoptar medidas para evitar las protestas

Natalia Sancha | 5/1/2009

document.write(d.getDate() + “/” + (parseInt(d.getMonth())+1) + “/” + d.getFullYear()Con 77 millones de personas concentradas en un 5% del territorio, Egipto es el país árabe más poblado y la cuarta potencia económica de África. Mientras que los efectos de la crisis se hacen notar lentamente en Oriente Medio y en el Golfo, el Gobierno egipcio ya toma medidas contra el descontento social.

Desde el 2004, con el nombramiento del primer ministro reformista, Ahmed Nazif, y los tecnócratas que lo acompañan, el presidente Hosni Mubarak intenta enderezar la economía y tranquilizar a los ciudadanos.

Los casos de corrupción que salpican hasta a ministros son habituales. Y con la crisis económica, las principales fuentes de ingresos, las tasas del canal de Suez, el turismo y las remesas que envían los egipcios en el extranjero, empiezan a decaer.

El Estado se repliega de su rol de proveedor social, retirando subvenciones como la del tabaco, cuyo precio subió un 10%, o la gasolina, que se encareció un 40%. Y varios proyectos de privatización como el del Banco del Cairo han sido paralizados.

En la poblada capital, la galopante inflación, que alcanzó un 23% en agosto, se hace notar. Mohamed es taxista y se queja de la subida del combustible. Cobra unos 100 euros al mes, con los que mantiene a una familia de siete miembros: «Me da lo justo para pagar el alquiler, el colegio, la comida, la gasolina y poco más». Para comprar lo tiene claro: acude al mercado informal, un lugar de intercambio que ha florecido a raíz de la importante subida de los precios. En el souk al gamaa , o mercado del viernes, se puede comprar desde un canario a ropa de segunda mano, e incluso alquilar maquinaria de construcción un 40% más barato.

Carestía y salarios

La carestía, sumada al estancamiento de los salarios, ha derivado ya en protestas sociales. La última y más grave comenzó en la ciudad industrial de Mahalla, en el Delta, y se extendió por el país hasta obligar al Gobierno a incrementar un 30% los sueldos en el sector público. El salario medio es de unos 80 euros para la clase obrera.

De no enderezar la economía, a este Gobierno criticado por su autoritarismo, corrupción e intento de convertirlo en hereditario, apretar más el cinturón puede costarle una revolución social.

Publicado en: http://www.lavozdegalicia.es/mundo/2009/01/05/0003_7440646.htm

Leave a comment

Filed under Politics, Spanish

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s