EL PJD Y EL NUEVO SISTEMA DE PARTIDOS EN MARRUECOS: PERSPECTIVAS DE LA TRANSICIÓN MARROQUÍ

EL PJD Y EL NUEVO SISTEMA DE PARTIDOS EN MARRUECOS: PERSPECTIVAS DE LA TRANSICIÓN MARROQUÍ

Natalia Sancha  06/08

Contexto

Las elecciones legislativas de 2007 han sacudido el panorama político marroquí dando pie un año mas tarde a la reconfiguración de las alianzas políticas. Abbas el-Fassi, nuevo primer ministro y líder del Istiqlal (PI), se enfrenta a la difícil tarea de administrar e implementar la agenda política Real en un gobierno de coalición minoritaria (con 146 de los 325 escaños), deslegitimado por el electorado (63% de abstensión) y altamente tecnocratizado (10 de los 34 designados por el rey).
Tras la dimisión forzada de su líder Mohammed El-Yazghi, el USFP ha sido incapaz de nombrar un sucesor. La infra-representación en el reparto de carteras ministeriales ha agravado las divisiones internas y propiciado su distanciamiento con los partidos de la coalición. El tercer partido en número de votos; el Movimiento Popular (MP), se ha sumado al PJD en la oposición. Fouad Ali El-Himma, hombre cercano al monarca, es el principal artífice del PAM que reagrupa a 30 diputados del parlamento y ha sacudido el campo político ejerciendo como fuerza centrifuga. Entre sus objetivos está el de contrarrestar a los islamistas del PJD en su avance político. El PAM y la Unión Nacional de Independientes (RNI) ha anunciado su alianza fortaleciendo su posición en el parlamento con 148 miembros. Por su parte, Abdelilah Benkiran ha reemplazado al ‘conciliador’ Saad Eddin Othmani como secretario general del PJD. Pionero en la inserción política del partido islamista en el campo político marroquí, no cabe esperar cambios drásticos en su posición hacia el régimen aunque si un endurecimiento de su discurso. Mientras que la actuación del PJD en 2002 supuso una maximización del voto en los distritos fuertes, las elecciones de 2007 han supuesto una expansión marginal del partido en el resto de las circunscripciones. Debido a la extrema restricción y control del campo político marroquí, la dificultad para cualquier partido de arrasar en unas elecciones no es táctica sino sistémica ya que la obtención de votos es proporcional a la extrema fragmentación política.
Esta renovada actividad política, aunque positiva y tal vez portadora de cambio real para el futuro, no traspasa por el momento la rotación de personalidades políticas en el seno de sus partidos y la redefinición de un discurso, mas o menos conciliante de cara al régimen. De seguir la descomposición del USFP, el PAM podrá movilizar en su favor parte del electorado socialista y ya ha absorbido a miembros del MP. Irónicamente el desafío del PAM puede empujar a socialitas e islamistas a encontrar un terreno común en la reestructuración de alianzas. Las elecciones comunales de 2009 servirán de laboratorio para tantear la fuerza real del PAM así como su impacto en la restructuración de un nuevo sistema de alianzas políticas.
En una visión más panorámica, las consecuencias de las elecciones de 2007 suponen un revés para la transición democrática marroquí, no sólo por la incapacidad de los partidos políticos en acceder al poder real, sino por la tendencia hacia una mayor exclusión política de las bases sociales y la erosión de la credibilidad de los principales partidos políticos tal y como muestra la baja participación política. El objetivo de democratización a largo plazo como medio de estabilidad política se ve parcialmente truncado.
En efecto ha quedado demostrado en el caso de Marruecos que la liberalización económica no desemboca necesariamente en una liberalización política. Igualmente, la inclusión de partidos islamistas en el juego político tampoco se ha materializado en un auge democrático. La experiencia del PJD pone de manifiesto que la entrada de partidos islamistas en un régimen político estrechamente controlado, es mas susceptible de propiciar cambios endógenos al partido que de producir cambios en el sistema político del régimen. Finalmente la transparencia de las elecciones tampoco se ha traducido en una mejor representatividad política de los ciudadanos marroquíes ni en una mejor gestión de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Queda por explorar nuevas formas de colaboración política que estimulen la evolución hacia una verdadera y profunda transformación democrática del sistema marroquí. La sociedad civil es una de las vertientes mas prometedores aunque debido al bloqueo legislativo impuesto por el gobierno en el ámbito no gubernamental y asociativo, es un camino a forjar a largo plazo.

El temor al ascenso islamista del PJD


La aceptación y legitimación del poder real ha convertido al PJD en el único partido islamista legal manteniendo al resto de los pequeños partidos islamistas ilegalizados. La hipótesis de una entrada en política de Al-Adl wal Ihsan permanece sujeta a la futura e incierta sucesión del octogenario Sheij Yassin. Percibido por ciertos sectores como ‘cooptados por el rey’ el PJD está expuesto a la misma erosión política que el resto de los partidos anquilosados en el poder. Como proveedor de bienes sociales, el PJD queda sujeto a una extrema competencia por parte del resto de los partidos, de los salafistas y de la propia corona. Enemistado con la izquierda, desafiado por el nuevo PAM y bajo la desconfianza de la corte, el PJD queda parcialmente excluido de la política de alianzas que caracteriza la vida política marroquí. No obstante, la nueva dinámica impuesta por el PAM y el numero de escaños lo han revalorizado como aliado estratégico para futuras coaliciones.

La tendencia del PJD se orienta hacia una fase de ‘rutinización’ dentro de la política marroquí, incluyendo la adopción de alianzas con notables locales. El pragmatismo de sus miembros en las decisiones políticas llevará a medio plazo al partido a una difícil posición de reevaluación de sus relaciones con su plataforma social; el Movimiento de la Unidad y la Reforma (MUR).
Se mantiene el riesgo de atentados de gran calibre en Marruecos tras la intensificación de las actividades de grupos terroristas afiliados al denominado AQIM (organización Al-Qaeda en el Magreb Islámico) en la región. Situación que ejerce una doble presión sobre los sectores islamistas. Por un lado frena el discurso político del PJD por temor a la represión, y por otro es susceptible de atraer a sus filas los miembros mas radicales.

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Filed under Marruecos/Morocco, Politics, Spanish

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